Espera.
... y si, esperando a que sea la hora, afloje
los brazos, mi espalda estaba recta, las piernas bien plantadas en el suelo.
Ojos fijos.
El sol se oscureció, ni una sola nube en el mantel. El viento soplaba en la
dirección correcta. Me hundí en mis recuerdos de aquellos zapatos, esperándolos
otra vez. Las hojas del árbol bailaban como locas. Solté una carcajada
silenciosa. Me mire las uñas y trate de no morderlas.
Muy cerca estaba, cuando la vi caminar. No tuve tiempo de dudar qué palabra
pronunciar primero.
No quería que ese día, sea como todos los otros. Ella esperaba algo diferente y
se lo tenía que dar. No lo sabia, lo intuí. La miré por unos segundos mientras
me buscaba. Su rostro hizo una mueca al verme. Sonreí de un lado de la boca y
fruncí un poco el seño. Caminó unos pasos y ya estaba enfrentándome. Me saludó
y volví a sonreír con mi boca pequeña, muda.
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