miércoles, 8 de mayo de 2013

22

Y solo la sangre de una mujer
no tan mujer
llama a la puerta
de los vidrios rotos,
que lloran al paso
del agua de lluvia
que miran a través de un libro
gritan por cuatro días
salvándome del terror de morir.
Espejos muertos
escuchan voces sin voz
uñas rascando.

Y el mar pariendo
un nuevo sol.

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